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6 de mayo de 2014

Le canal du Midi


                   Le Canal du Midi

                                      Canal du Midi aug 2011.jpg


Le canal du Midi est un canal français qui relie la Garonne à la mer Méditerranée  D'abord nommé « canal royal en Languedoc », les révolutionnaires le rebaptisent en « canal du Midi » en 1789. Il est considéré par ses contemporains comme le plus grand chantier du XVIIe siècle.Ill est aussi dénommé « canal des Deux-Mers » car il fournit une voie navigable de l'océan Atlantique à la mer Méditerranée.

Localisation du Canal


Localisation du Canal






  

Écoutez le vidéo et repondez aux questions:

Qui a construit le Canal du Midi?
Gabriel Peri
Jean Jaurès
Pierre-Paul Riquet

Il est mort
en 1680, avant la fin du canal
en 1681, avant la fin de son oeuvre
en 1681, à la fin de son oeuvre

La statue de Pierre-Paul Riquet se trouve
entre les Allées Jaurès et la médiathèque
place des Carmes
 au bord du Canal
Quels lieux sont cités?
Albi, Montgiscard, Castelnaudary et Carcassonne
Castelnaudary, Revel, Montgiscard et CarSaint-Ferréol, Foix, Montgiscard et Carcassonne

Le canal a été construit dans un but:
touristique
commercial
militaire

Le couple part:
avec ses enfants (ils sont casés)
sans les enfants (ils sont casés)
ils n'ont pas d'enfants

"on va repartir sur les chapeaux de roue" signifie:
en pleine forme
ivre
le ventre plein

Le point le plus haut du canal est de:
      182 mètres
172 mètres
192 mètres

18 de junio de 2013

LA PROSA MEDIEVAL



 
 
LA PROSA MEDIEVAL. LA ESCUELA DE TRADUCTORES DE TOLEDO. ALFONSO X. DON JUAN MANUEL.


1.- La prosa medieval.

1.1.- Introducción.

    Nace en romance mucho después del verso. Por ella se entiende discurso que va hacia delante frente al verso, considerado como discurso que vuelve según medida: el verso tenía mayor prestigio, mientras que  la prosa tenía que disociarse del romance vulgar e irle ganando terreno al latín como lengua de cultura.

    De ahí que fuera inicialmente, eminentemente didáctica. Mientras que en Francia e Italia las primeras muestras de prosa son jurídicas, en España son religiosas: las glosas. Las emilianenses datan de fines del IX y principios del X y proceden del Monasterio de San Millán de la Cogolla. Está en latín y es una miscelánea religiosa que al final incluye un glosario y varios comentarios en romance. Las glosas silenses proceden del Monasterio de Santo Domingo de Silos y tienen un glosario similar al anterior, pero, esta vez, a una compilación de los pecados agrupados en torno a los Diez Mandamientos para la confesión.

1.2.- Tipología (López Estrada)

Sermones: la Iglesia va evangelizando en romance al pueblo por medio de este género, que ya existía en la tradición bíblica-latina. A partir de finales del siglo XII va introduciendo cuentos breves, sermones, refranes,... convirtiéndose en un antecedente de la literatuta cuentística y de exempla, al tiem po que toma buena parte del acervo de la oralidad del pueblo.

Prosa gnómica o sentenciosa: Es didáctica y sentenciosa: son guías muy populares  de comportamiento para el creyente bajo formas de máximas, pensamientos, citas apócrifas o ciertas de autoridades de la Antigüedad,... que fueron agrupadas en summas.

Proverbios y refranes: expresaban una experiencia y un consejo que se encerraban en una oración breve: en ellos se mezclaba lo culto con lo popular. Sirvieron de libro de referencia a muchos autores del siglo XIV.

Prosa histórica y legislativa: a pesar de no ser literatura, López Estrada se limita a destacar que toman categoría artística por la calidad de su prosa, al ser la lengua de cancillería la que irradia la norma. Se conservan un resumen en castellano de la  Historia Roderici y fragmentos en las Chronicas Navarras.

Ficción (Exempla):Es el primer género de ficción en el Medievo. Básicamente, es un relato breve moral o moralizado que se cita en apoyo de una doctrina, por lo que carecen de autonomía. Entran en España en el siglo XII y empiezan a decaer a finales del siglo XV. Aunque entra por vía árabe, tiene un origen occidental: la oratoria práctica de Cicerón y Quintiliano, ejemplarmente difundida en el Medievo por El libro de  los dichos y hechos memorables, de Valerio Máximo.

Ficción (Fábulas): Es un relato de índole verosímil, no realista, de preferente predominio de los protagonistas animales personificados. Se agrupaban en Isopetes (por el fabulista Esopo, lo que delata su origen igualmente occidental). Junto a los exempla, darán lugar a los cuentos.

Ficción (Cuentos): Eran relatos breves, pero de una extensión mayor a los dos tipos anteriores. La figura principal es el narrador como voz que sirve de referente moral, religioso y filosófico: de ahí que apenas existieran diálogos. Los protagonistas son seres humanos o personificados.

La influencia oriental de los cuentos es notable: el sentido de lo didáctico es eminentemente oriental. De hecho, como luego veremos, el Arzobispo Don Raimundo crea, ya en el siglo XI,  la primera escuela de traductores une a árabes, judíos y cristianos para verter, generalmente con el latín como lengua puente, obras de origen oriental. En esta línea se escribe Disciplina clericalis, obra de principios del siglo XII del judío español Pedro Alfonso. Es la primera colección de cuentos orientales conocida en occidente: se compone de 34 cuentos engarzados entre sí por una ficción que sirve de marco, donde un padre alecciona a su hijo mediante una sucesión de cuentos que no retoman la trama: es una estructura acumulativa y abierta: trama-exempla.


1.3.- La escuela de traductores de Toledo.

    Al-Ándalus puso al alcance de Europa libros en árabe, no sólo de escritores árabes, sino también títulos y pensamientos hindúes, persas y grecolatinas perdidas entonces en la tradición occidental.

    Las traducciones se iniciaron en el siglo X en el monasterio de Ripoll con el latín como lengua final. Tal monasterio fue cita de todos los hombres sabios de Europa, independientemente de sus confesiones.

    Cuando Toledo fue conquistada en 1085 se vio que allí había una enorme tradición bibliográfica y un fuerte polimorfismo de culturas. En el siglo XI se iniciaron allí las primeras  traducciones eclipsando a Ripoll. La figura clave de esta empresa es Raimundo, arzobispo de Toledo de 1126 a 1152: reunió a musulmanes, cristianos y hebreos en una gran biblioteca.

    Además de la sabida tradición musulmana, los judíos aportaron toda la tradición hispanojudía y su sabiduría en traducciones del árabe, pues todos ellos eran habitantes de Al-Ándalus que habían venido a Toledo refugiándose de las represiones almohades.

    La dificultad de traducir directamente al latín –pocos eran los que dominaban la lengua de origen y la latina- hizo preciso que un judío realizara un tosco borrador intermedio en castellano, que a veces, incluso, pudo ser oral. Este borrador era vertido al latín por cristianos generalmente. Recuérdese que tales traducciones no eran literarias sino literales: de ahí múltiples los calcos morfosintácticos de otras lenguas que delatan estos libros.

    Fue Fernando III quien, en la primera mitad del siglo XIII, notó la necesidad de fijar los borradores castellanos. Por un lado, las lenguas romances se van revalorizando como lengua de cultura cada vez más; por otro, el cristiano era la lengua común a las tres etnias, lo que facilitaba el trabajo.

    La necesidad de fijar un modelo para los traductores fue una de las causas que llevaron Alfonso X a fijar lo que conoceremos como castellano alfonsí.


1.4.- Fernando III.

    Es el verdadero iniciador e impulsor de la prosa  en castellano en la primera mitad del siglo XIII. La obra producida bajo sus auspicios pueden dividirse en los siguientes grupos:

Obras didáctico morales: Dentro de la literatura gnómica y de refranes destacan El libro de los doce sabios y El libro de los cien capítulos, mientras que la literatura de debates aparece en El diálogo del Cristiano con el judío. Bonium o Bocados de ogro es un libro de cuentos con cuento-marco: un rey persa va a la India en busca de un sabio hindú quien le alecciona.

Obras históricas y legislativas: Hizo, entre otros títulos, Historia de los godos –con poemas épicos prosificados- y la traducción del Fuero Juzgo.

Calila e Dimna: Se tradujo del árabe en 1251 por orden de Alfonso X, aún infante, aunque bajo la protección de Fernando III.

Sendebar o Libro de los engaños e asayamientos de la muyeres, de 1253: proviene de un manuscrito árabe, que, a su vez, es traducción de uno sánscrito. Es didáctico pero con notas picantes por influencia de los fabliaux franceses y de la misma sensualidad árabe. Inaugura en la tradición hispánica dos cuentos luego recurrentes: el de Trotacoventos y el de la lechera. En cuento marco, se cuenta cómo la madrastra de un príncipe intenta seducir a éste sabiendo que él ha de silenciar la propuesta. El príncipe pide consejo a sus sabios y éstos le aleccionan con exempla misóginos. Tras cada uno de ellos se reanuda la trama y, efecto, las ideas del exemplum se cumplen. Tiene por  tanto una estructura cerrada: trama-exemplum-trama.

La doncella Teodora se sitúa en la literatura gnómica, donde esta doncella es aleccionada por un grupo de sabios.


2.- Alfonso X.

    Sucede en su labor a Fernando III durante su reinado, de 1252 a 1284.  Promueve  la traducción y  redacción  en castellano de obras jurídicas, históricas y científicas, además de literarias; pero lo más importante es que hace de este idioma lengua de cancillería. Según se deduce del Libro de la ochava esfera, incluso llegó a participar en la corrección de textos en castellano drecho personalmente. Tal modalidad seguirá siendo el esqueleto base de la norma castellana hasta los Siglos de Oro; no sólo desde el punto de vista ortográfico, sino del propio sistema: introdujo oraciones más largas, perfeccionó el sistema de las conjunciones, explicaba los cultismos que luego han quedado integrados en nuestro idioma,...



    2.1.- Obras históricas.

    Una de las principales es la Crónica General o Estoria de España (versión definitiva de 1270-1274). Trata de agrupar todas las noticias sobre España desde Noé hasta su predecesor, Fernando III, afán inédito en las letras castellanas. Según Menéndez Pidal, el último tercio no fue revisado por Alfonso X, sino por su sucesor Sancho IV (reinado, 1258-1295), mientras que Diego Catalán aduce que esta parte fue reformulada en la segunda mitad del siglo XIV.

    Hay digresiones sobre temas no ibéricos sino occidentales, como Roma, el papado,... Tal vez, según Francisco Rico, fue este giro hacia la historia universal lo que no satisfizo al monarca e hizo que la abandonara como proyecto.

    Sus fuentes son las crónicas latinas y árabes medievales sobre la del Tudense y la del Toledano. Igualmente tomó en cuenta, para los primeros capítulos, el Antiguo Testamento  y otros textos eclesiásticos.

    La intensidad con que narra el Medievo se intensifica al resumir y prosificar algunos poemas épicos, algunos de ellos perdidos, como La condesa traidora, Cantar de Sancho II, Romanz del Infant García, Bernardo del Carpio, Mió Çid y Los siete Infantes de Lara.

    Otra obra historiográfica importante es la General Estoria, donde, con el  mismo método que la anterior, trata de recoger en seis partes la historia de todos los pueblos vivos en el siglo XIII.

    Parte igualmente del Antiguo Testamento, pero las partes históricas de la Biblia toman asiento en la Historia Escolástica de Pedro Coméstor (especialmente para los datos profanos), y las Glossas ordinarias y las Antigüedades judías, de Josefo. Esta vez añade una interpretación histórica de los mitos, tomados de las Metamorfosis, de Ovidio.

   
 2.2.- Obras científicas.

    Fueron las más divulgadas y traducidas, y las que le reportaron al rey el sobrenombre de El Sabio. En las Tablas Alfonsíes y en los Libros del saber de la Astronomía, usados hasta el Renacimiento, se describe los movimientos de los planetas y las medidas del tiempo siguiendo a Tolomeo.

    El Picatrix y el Lapidario tratan de astrología y de las propiedades astrológicas de las piedras según su signo astrológico, respectivamente.
    Por último, en el Libro de axedrez, dados y tablas, traducido del árabe, se da el mejor tratado de ocio de la Europa de su tiempo. Plantea en él al hombre en una nueva dimensión cultural: la necesidad del ocio.


    2.3.- Obras jurídicas.

    Continúa unificando y sintetizando saberes, pero esta vez con la intención de unificar jurídicamente su reino: son importantes el Fuero real –promulgado antes de su muerte- el Setenario –incluido en Las Siete Partidas- y Espéculo. Pero su obra capital es Las Siete Partidas:  es un auténtico manual de marco de convivencia. Por eso incluye disquisiciones acerca de lo religioso, la amistad, lo didáctico, lo lúdico,.. todo lo que había que regular de las costumbres y usos de su época:
Estructura del Las Siete Partidas.


I.- Religión y estados eclesiales.

II.- Emperadores, reyes y otros señores.

III.- Justicia.

IV.- Matrimonio y familia.

V.- Empréstitos, cambios y compras.

VI.- Testamentos y herencias.

VII.- Delitos civiles y sanciones.

    
3.- Don Juan Manuel y la prosa del siglo XIV.

Es el siglo de la aparición de la burguesía con cierta pujanza, la iglesia se ve sometida a numerosas herejías y las calamidades provocan manifestaciones religiosas extremas: el espíritu caballeresco se ve debilitado como estamento por sus continuas luchas contra los nobles. En este contexto, Don Juan Manuel, sobrino de Alfonso X, se integra de lleno en su clase: lucha contra los reyes y llega a aliarse con el monarca musulmán de Granada: sus libros están dirigidos a apuntalar la conciencia de pertenecer a un clase, la caballeresca.

No obstante, este sentimiento de pertenencia se compensa con un extremo individualismo literario hasta el punto de dedicarse a la escritura exclusivamente. Es la primera vez que esto sucede en las letras hispánicas: retoca continuamente sus obras con sentido de propiedad intelectual; no cumple con la humilitas propia de la retórica: finge desconocer el latín para mostrarse original y defiende la primacía del castellano; otro rasgo de su individualismo es insertar sus obras en su tiempo e insertarse él mismo como personaje.

Libros conservados
Libros perdidos
Libro infinido: se educa a un hijo para que mantenga las costumbres caballerescas.
Libro de la caza: manual de ocio noble  para los de su estamento.
Crónica abreviada: Resumen de la Chrónica General , de Alfonso X.
Tractado de la asunción de la Virgen.
El conde Lucanor
El libro de los estados: los describe en la línea de las danzas de la muerte.
El libro del caballero y del escudero: en él ambos mantienen un diálogo, o fabliella, donde aquél adoctrina a éste sobre las esencias de la caballería.
El libro de los sabios.
El libro de las cantigas.
El libro de la caballería.
El libro de los engennos.
Las reglas de trovar.


    2.1.- Libro de los exemplos del conde Lucanor e de Petronio.

    Consta de siete partes: en los dos prólogos alega que el libro está escrito para que el hombre –debemos de entender “el caballero”- lo aproveche en este mundo y guarde fama, hacienda y honra para salvar su alma. Dice escribir para lectores legos y desconocedores del latín con la intención que arriba señalamos. Su público, no obstante, son los nobles: los temas tratan los problemas propios de éstos y las soluciones on propias de esta perspectiva.

    En las partes segunda, tercera y cuarta las escribió, aduce, por petición del noble Jaime de Xérica, quien le encareció la obscuritas como señal de prestigio y docta letra: son cien, cincuenta y treinta proverbios, respectivamente, del acervo tradicional, pero manipuladas y oscurecidos por mero juego literario. Con ello se demuestra que no escribía para legos, como escribía en el prólogo, sino para una elite de la cultura romance: su estamento.

    La quinta parte retorna al conde Lucanor y a su Petronio: ahora expone éste claramente, sin exempla, qué debe hacer un hombre para salvar su alma.

        2.1.1.- La primera parte.

    No obstante, es la primera parte la que cuenta con mayor fama e influencia: estructuralmente responde al conjunto de cuentos que están en función de uno principal que les sirve de marco. En nuestro caso se trata de los exempla que Petronio le ofrece a su señor para ilustrar una idea social. Esta idea social es de tipo práctica: siempre remite al ideal ético de su estamento:  salvar el alma cuidando en la tierra la fama, la hacienda y la honra.

    La lengua y estilo de la obra presenta, según Joaquín Casalduero, una evolución de lo más fácil a lo más oscuro: lo fácil serían los exempla, propios dl adoctrinamiento directo; mientras que los proverbios son orientados a la condición de elite culta de su estamento.

    Utiliza la amplificatio de repetición por variación (repetición léxica, sinónimos juntos, enumeraciones,...) acumulativos para aclarar o alargar los cuentos, y la abreviatio para las síntesis de verso y proverbios.

    La estructura de cada exemplum es la siguiente:
 
Marco primero:
Presentación del asunto.
Fabliella, o diálogo preparatorio que plantea el tópico puer-senex.
El conde pide el consejo.
Petronio lo anuncia. Como la petición, está en estilo directo y en tiempo presente.

Exemplum::
Presentación.
Planteamiento.
Desenlace.
Vuelta al marco inicial:
Enseñanza de Petronio.
Síntesis de ésta en versos en tiempo futuro, que expresan universalidad de conductas prácticas futuras.
    Los antecedentes se encuentran en el Sendebar y en Disciplina clericalis. De éste toma las sentencias finales a modo de síntesis de Petronio y su estructura abierta-acumulativa, mientras que del primero recoge el tipo de sabio fiel a la instrucción práctica de su señor. Sin embargo, a diferencia de éstos, su conciencia de clase le lleva a anular el carácter tradicional e impersonal de los cuentos: es un libro hecho por un noble y para nobles de su tiempo, no de otro.

    Para la Juan Luis Alborg, el predominio de la primera persona es igualmente de influencia árabe; este influjo lo remarca Mª Jesús Lacarra al atender al sentido pragmático, y no religioso o espiritual, de la obra, diferenciándose en esto de la clerecía del siglo XIII.

    Por otro lado, parece evidente la influencia dominica en el libro. La orden la funda Domingo de Guzmán en 1213 dando una clara primacía a la literatura sermonística. Tras el Concilio de Letrán, esta orden desarrolló un gran número de breviarios de cuentos para los sermones de la homilía. Don Juan Manuel, estrechamente relacionado con esta orden, tomó los cuentos mismos y el recurso de la amplificatio para los prólogos: el sermon se inicia con una sentencia que luego aclara con este recurso.

13 de junio de 2013

EL TEXTO DIALÓGICO


EL TEXTO DIALÓGICO.


1.- DEFINICIÓN Y CARACTERÍSTICAS.

La función del diálogo se identifica con lo que Vigotsky señaló para el lenguaje: el diálogo se define, funcionalmente, como una estrategia de comunicación entre dos personas que comparten la misma situación comunicativa, es decir, estén presentes en las mismas coordenadas espacio-temporales.
Además, en el monólogo, donde emisor y receptor coinciden, el diálogo nos sirve para conceptualizar el mundo e interiorizar nuestras actuaciones sobre él. También es necesario para demandar información y contactar con otros interlocutores. De este modo, el lenguaje, según Vigotsky, se hizo esencialmente a partir del diálogo no sólo en la filógenesis sino también en la ontogénesis.

El diálogo, por tanto, es un bucle del sistema de comunicación, por el que un emisor cifra un mensaje que descifra el receptor, que, a su vez, pasa a ser nuevo emisor que se dirige al antiguo emisor, ahora receptor suyo. Es, así, una sucesión de intercambios verbales cuyos significados se valen de los anteriores.

2.- Estrategias principales.

Tannen agrupa las características de los textos dialogados en los siguientes apartados: las que trabajan con la forma y las que lo hacen con el significado.

2.1.- Estrategias propias de la forma.

  • El ritmo conversacional se marca de un modo más rico que en el código escrito mediante las entonaciones y el modo de recalcar la modalidad del hablante,. O actitud respecto de lo que enuncia.
  • Así, la repetición reitera elementos variados con fines expresivos, por ejemplo morfemas: Es superinteligente y superlisto; u oraciones: Te equivocas, te equivocas,...
  • Las figuras de estilo se valen fundamentalmente también de la repetición, por ejemplo, de tipo anafórica: -¡Ven ahora mismo! - Ahora no me viene bien, ahora tengo trabajo; epifórica - ¿Cómo se lo puedo decir? - Pues pronto, díselo pronto. La repetición, según Tannen, facilita la producción y la planificación del discurso en todo su ámbito pragmático y cohesivo, como luego veremos.

2.2.- Estrategias propias del contenido.

  • La indirectividad sirve para afirmar las cosas de un modo indirecto, demandando del recptor una mayor colaboración comunicativa, como en la lítote, No es inexistente la felicidad, o en la antífrasis, ¡No es listo! También se puede comunicar por alusión
  • En el diálogo reportado el emisor cita las palabras de otras personas o de sí mismo como si fuera otra, ya sea de modo directo: - Allí estaba yo en esa situación: “¿qué hago, qué hago?”; o indirecto - Y me dice que si la he visto. En la oralidad la ausencia de signos de puntuación se señalan con pausas, cambios de entonación,...


3.- Estructuras textuales.

Atkinson y Heritage afirman que, cuando queremos analizar las conversaciones, tendremos que preferir las secuencias completas de emisiones de habla por turnos antes que las oraciones o frases aisladas. Ello se debe a que un diálogo es también una estructura: una emisión recibe un valor significativo dependiendo de las emisiones que le precedan y de las que le sigan, además de la suya propia.


El intercambio es la unidad mínima dialógica, en él suele haber unas secuencias de apertura y cierre, con una función generalmente fática, muy marcadas por la norma: - Perdone, sabe dónde queda el teatro. - Claro: siga todo recto. Siempre recto. ¿De acuerdo?

A su vez el intercambio se puede descomponer en intervenciones, que no pueden aparecer solas en cuanto no formarían un intercambio. El intercambio del ejemplo anterior se compondría, así, de dos intervenciones.

Del mismo modo, cada intervención puede bifurcarse en dos elementos: el constituyente director y uno o más subordinados. Aquél es el acto de habla que da sentido a la intervención, por tanto, no se puede suprimir; mientras, el constituyente subordinado apoya, justifica, explica y/o argumenta al director: ¿No quieres venir al cine esta noche? [constituyente director] Ya sé que llevas dos meses sin salir;[constituyente subordinado1] y eso no es bueno [constituyente subordinado2]. La intervención que marca la intención básica se llama intervención-iniciativa y es ella la que suele marcar el constituyente director: petición de información, excusa, oferta, invitación,... Si la intervención-iniciativa no está al principio estaremos ante un rodeo: - Has cobrado ¿no? - - No me negarás que has cobrado mucho - No - Déjame mil pesetas, anda.

Nos es útil, por otra parte, la caracterización de los diálogos cotidianos realizado por Van Dijk. Todo diálogo, según él, tiene los siguientes términos: apertura y preparación, orientación, objeto de la converación, conclusión y final. En la apertura y el final incluye los saludos y las despedidas. La orientación apunta el tema de la conversación, preparando a los interlocutores para que tomen posiciones. El núcleo lo marca el objeto de la conversación. Finalmente la conclusión cierra el tema y permite la transición hacia otra cuestión.


4.- Estructuras gramaticales. Cohesión y coherencia textuales.

En los diálogos podemos encontrar, ciertamente, todo tipo de estructuras, sin embargo es verdad que la conversación más arquetípica intercala predominante petición y satisfación de información. En este sentido, abundan las oraciones interrogativas.

En cuanto en la mayoría de las ocasiones la conversación se transmite mediante el canal oral, ésta tiene muchas características propias de la oralidad:

  • Predominio de la parataxis y la elipsis: - Ella, nada. Aquí la estoy convenciendo.
  • Frases inacabadas y anacolúticas: - Es que a mí no me... es una persona muy arisca.
  • Expresiones en función fática que refuerzan la petición de información o su corroboración: ¿verdad?, ¿no?, ¿a que sí?,...
  • Marcadores conversacionales: Quiero decir, es decir,...
  • Hay elementos, como las conjunciones, que no son meros enlaces con funcionalidad sintáctica, sino que expresan transiciones y conexiones mentales relacionando la oración en que se hallan con el sentido general de lo que se viene diciendo: No me hacen caso. Y no es que yo no se lo haya advertido. Otras veces hacen referencia al contexto extralingüístico: así, por cierto, señala una intención comunicativa pragmática de, por así decir, romper el hielo: Por cierto, he perdido los cupones premiados. A ellos se les ha llamado enlaces oracionales, o partículas, que nosotros llamaremos marcadores de función transoracional. El hecho de que su funcionalidad sintáctica sea mínima en comparación con su rendimiento pragmático y retórico queda de manifiesto en que en ocasiones se puedan elidir: No me hacen caso. No es que yo no se lo haya advertido o He perdido los cupones premiados. En el diálogo marcan de modo importante el desarrollo argumentativo del discurso. Algunas de ellos pueden ser:

  1. Asentimiento y corroboración: En efecto, Juan es mi hermano.
  2. Causalidad: Entonces, ¿no vienes?
  3. Cierre discursivo: En fin, iré.
  4. Conclusión: A fin de cuentas, Juan es así.
  5. Intensificación: Iré. Más aún, encabezaré la operación.
  6. Transición: Por otra parte, Juan es mi amigo.
  7. Aclaración: O sea, que es una persona agradable ¿no?
  • Si entendemos que todo acto de habla, y, por tanto, todo diálogo se sustenta en un marco contextual, convendremos en que siempre se realizan en una situación comunicativa que comparten emisor y receptor. La deíxis es por tanto la relación de indicación que mantienen los elementos lingüísticos con en el entorno espacio-temporal que, en última instancia, remite al del emisor. Tal deíxis puede ser espacial, temporal y personal.

Los deícticos espaciales marcan el tiempo en relación con el aquí del emisor: los adverbios, ahí, allí,...; los demostrativos: este, ese, aquel,...; ... Los temporales indica el tiempo respecto del ahora del emisor: los adverbios: mañana,...; los tiempos verbales: diré,...;... La deíxis personal se refiere, fundamentalmente, a los pronombres personales, cuyos referentes dependen del emisor, incluyéndose aquí la deíxis social, es decir, la referida al tratamiento, que marca la posición del emisor respecto a los otros: Yo, , usted,...

En cuanto a la coherencia de un texto dialógico, ésta viene dada por la progresión temática, que en la cotidianidad se marca a través de lo que llamábamos constituyente director. El hilo temático de la conversación puede reestructurarse de varias maneras, todas ellas presididas por el carácter espontáneo de la misma. Es este rasgo, el de la espontaneidad, el que hace que no podamos marcar unas estructuras de progresión temática para el texto; ahora bien, podemos decir que el paso de un tema a otro lo marca lo que hemos señalado como conclusión en la terminología de Van Dijk.


5.- Rasgos pragmáticos.

Para Roulet, los textos dialógicos cumplen una función primordial, la de poner en contacto a personas por diferentes motivos: por eso denomina función interactiva la que determina pragmáticamente le acto dialógico. Esta función, a su vez, puede ser de dos tipos: la ritual es lo que situaba Van Dick como de aperturas y cierre, muy fosilizadas por la norma: Una cosa...; Mira, ...La mayor diferencia social o el menor el conocimiento mutuo de los interlocutores mayor será la necesidad de introducir elementos introductores marcados socialmente. Lo mismo ocurrirá cuanto mayor sea el rodeo que se tenga que realizar antes de emitir el constituyente directivo, o la verdadera intención comunicativa del emisor.

La función interactiva argumentativa es la que se asocia con los constituyentes subordinados, es decir, la que se orienta a la justificación, explicación e incluso refuta el tema del diálogo. De ahí que el texto dialógico haya sido primordial en la historia del pensamiento: desde los diálogos platónicos hasta los debates actuales. De hecho, Austin, definió al diálogo como una serie de secuencias donde existe un acto ilocutivo del emisor que produce un acto perlocutivo en el receptor, que es, como mínimo, hacerlo hablar y, como máximo, hacer que renueve su concepción del mundo.

En este sentido, Grice otorga al texto un principio cooperativo por el que los interlocutores, si desean que sus intervenciones tengan éxito, han de actuar siguiendo cuatro máximas:

  • Cantidad: cada emisor ofrece toda la información referente a un tema.
  • Calidad: hace que se emita la verdad o lo que se tiene por tal.
  • Pertinencia: un emisor interviene de acuerdo con la pertinencia del contexto
  • Manera: la emisión ha de ser clara, breve y ordenada.

Evidentemente, estas máximas pueden vulnerarse si la intención comunicativa pretende que el emisor conozca no el tema del todo, o lo conozca mal, como en las exageraciones, las mentiras,... Según Sperber, las cuatro máximas de Grice pueden reducirse a la de pertinencia: el receptor del mensaje parte, para su interpretación, de un a priori: todo enunciado es pertinente, aporta algo que modifica los esquemas mentales anteriores del receptor. Cualquier mensaje tiene que ser relevante en la ocasión que se emite y tiene que ser pertinente respecto al propósito y el tema del diálogo. La pertinencia viene dada por el conocimiento del mundo de los interlocutores: si pregunto en una estación por el tren para El Puerto el taquillero me responderá, por ejemplo: - A las 10:48, un cercanías; en cuanto el conocimiento que tiene de su oficio le dista que es ésa la información demandada.

Por otro lado, si entendemos que todo diálogo se sustenta en una situación comunicativa, convendremos en que siempre se realizan en un marco contextual que comparten emisor y receptor. Con todo, hemos de advertir que las barreras temporales pueden romperse a veces sin que se anule la comunicación, como en la correspondencia epistolar, y que lo mismo puede ocurrir con las espaciales, como en las videoconferencias, por ejemplo; en estos casos la comunicación no lingüística, los gestos especialmente, se sustituyen por los signos de puntuación y las entonaciones, por lo que la riqueza de la oralidad se ve algo mermada. Así, algunas emisiones sólo son posibles en la oralidad: una antífrasis como ¡Qué listo es! tiene un índice de frecuencia menor en lo escrito por su íntima relación con la entonación.

27 de mayo de 2013

EL POEMA DE MÍO CID



El Poema de Mío Cid.

1.- Manuscrito, autor y fecha.

            Se conserva en setenta y cuatro hojas de pergamino de mediados del siglo XIV, más dos de guarda que son del XV. Consta de 3730 versos, aunque faltan uno o dos folios del principio y otros tantos del interior, que se han podido reconstruir gracias a las Crónicas de los veinte reyes.

            En el explicit se lee que Per Abbat le escrivió en el mes de mayo. En era de mill CC  XLV. La era es la del César, que se inicia en el 38 a.C., de modo que se fecha en 1207 de la era cristiana. Era normal que los copistas dieran su nombre, como hace Per Abbat, de modo que su copia dataría de mediados del XIV, fecha del pergamino. Sin embargo son muchas las dudas que presenta tanto su datación como su autoría.

            Ya en el siglo XVIII, Tomás Antonio Sánchez vio que la lengua era anterior a Berceo; incluso llega a fechar el poema a mediados del XII porque a Alfonso VI se le llama Buen Emperador, epíteto lexicalizado a su muerte: el poema se escribiría entre 1157 y 1200. Per Abbat lo copió en 1207.

            Menéndez Pidal estima que el hueco que hay en la fecha, En era de mill CC  XLV, se debe a que falta una C porque los números romanos no se escribían separados. De modo que la copia de Per Abbat sería de 1307. En cuanto al autor, apunta que fue escrito hacia 1140 por un vecino de Medinaceli tras la muerte del Çid en el 1099. Sin embargo rectifica esta primera hipótesis en favor de una autoría compartida: un primer autor, juglar de San Esteban de Gormaz, lo escribe entre 1103 y 1109: San Esteban es descrito en detalle y dice que la frontera con los moros más cercana estaba en la Sierra de Mieres, algo que cambió a la muerte del Çid: los mínimos detalles históricos son de él porque vivió próximo a los hechos. Elaboró el plan general de la obra, pero sólo llevó a cabo la primera parte y algo de la segunda, donde predominan las tiradas cortas y las rimas difíciles. Un segundo juglar, de Medinaceli, recreó el resto del poema hacia 1140: su ciudad se describe con detalle, pero recuerda mal los hechos de la época del Çid. Continuó el segundo cantar e hizo el tercero, mucho menos épico e histórico. Se delata peor versificador que el San Esteban: predominan las tiradas largas y con rima fácil en á-e, á-o y ó-e.

            Para Nicasio Salvador el autor es un clérigo que recoge la tradición oral de muchos autores: un juglar no conocería tantos datos eruditos. Se compuso a finales del XII, pues antes aún vivían los Infantes de Carrión y nadie se hubiera atrevido a ofenderlos.

            Colin Smith acuerda con Salvador en que un juglar no conocería tantos datos eruditos, ni un clérigo confundiría al abad de Cardeña, Sisebuto, con el abad Sancho: el autor es Per Abbat, un jurista: el poema consigue un alto dramatismo en las cortes, y no en el duelo o en la guerra. Los datos históricos provienen de las crónicas: el poema se compuso, pues, en 1207.
            
2.- Unidad y composición.

                        2.1.- Línea argumental.

            López Estrada nota dos orientaciones: por un lado, se muestra primero al Çid como guerrero desterrado y conquistador que logra conciliarse con su rey para posteriormente presentarnos a un Çid más humano: un infanzón que se va a emparentar con su rey por medio de las bodas de sus hijas, primero afrentadas y, luego, casadas en reparadoras bodas. El mismo estudioso hace ver que los poemas épicos representan una lucha entre el bien y el mal, que en la Romania se identificó con los moros. No obstante, en el Poema de Mío Çid los verdaderos enemigos son cristianos, incluso hay moros amigos, como Abén Galvón; mientras, Alfonso VI queda por encima de todos.

            Por eso Edmund de Chasca expone que la trama avanza por la honra, que sufre dos grandes hundimientos, en el destierro y en la afrenta de Corpes, y dos grandes cumbres, cuando se resarce de las dos afrentas, como guerrero y como padre, gracias a Alfonso VI y las Cortes.

                        2.2.- Personajes.

            De Rodrigo Díaz de Vivar, el Çid, no se cuenta no su infancia ni su adolescencia, como era habitual en la épica. Se retrata como un personaje muy humano: se recalca su condición de padre y esposo. Es un infanzón y, por tanto, está por debajo de la alta nobleza y llega a emparentarse con los reyes por méritos propios, no por su sangre. Además tiene una serie de características que lo marcan como héroe: es mesurado, no pasional; tiene sapientia, que no es sinónimo de cultura, sino de saber obrar con sentido común y según se espera de él; posee fortitudo y es, después de vencedor, ponderado con el enemigo. Literariamente se marca con el epíteto épico, el Çid, “mi señor”, y con los signos externos propios del héroe: las barbas, las espadas Colada y Tizona y su caballo Babieca, también con epíteto épico, corredor.

            Su familia juega un papel secundario y es pertinente para resaltar al buen padre y al buen esposo. Doña Jimena, Doña Elvira y Doña Sol cumplen el tópico medieval de mujeres sumisas, al servicio del héroe y sin personalidad -las dos hermanas son de hecho geminadas-. Como dice Luckács, puesto que en la épica lo que importa es la comunidad, ningún personaje aparece con personalidad propia.

            Mª Eugenia Lacarra divide a sus vasallos así: la mayoría son de criazón, es decir, criados con él. Los de soldada, es decir, pagados, se dividen a su vez en peones, que iban a pie; villanos, que no son caballeros, pero tienen caballo y espada, y otros caballeros que no son de criazón y que forman una minoría. Lo que sí es cierto es que todos son dignos de su señor porque la bondad del señorío, según el tópico medieval, es comunicable. Álvar Fáñez, Minaya, no acompañó realmente al Çid: su presencia la explica Sáinz Moreno: el autor del poema es un personaje que se autorretrató, Don Jerónimo Visqué de Perigord, quien dio importancia a Álvar Fáñez porque la diócesis de Valencia se debe a su familia. Martín Antolínez tiene cierto espíritu burgués y se encarga del dinero; Nuño Gustioz y Félix Muñoz son familiares del  Çid.

            En cuanto a los cristianos - religiosos, Don Sancho, acoge a su familia y Don Jerónimo Visqué de Perigord aparece como un cluniacense que impulsa el cristianismo en Valencia. Los cristianos - enemigos,  García Ordóñez y los Infantes de Carrión, son de la alta nobleza de los Benigómez, leoneses, e invierten todas las cualidades del Çid: de hecho los propios Infantes son geminados. Alfonso VI está por encima de todos: nunca es criticado y representa la Ira Regia.

            Los moros aparecen como dignos enemigos, además se les presenta con cotidianidad: él es admirado por los musulmanes, conoce el árabe e incluso sus hijas son acogidas por Abén Galvón tras la afrenta de Corpes.

                        2.3.- Métrica y rasgos de estilo.

            La lengua del Mío Çid es aún discutida: para Lapesa es castellano con muchos mozarabismos; mientras que para Menéndez Pidal es soriano influido por el aragonés.

            Sus rasgos de estilo son los de oralidad épica, definidos especialmente por Parry:

/Fórmulas: grupo de palabras repetidas en las mismas condiciones métricas y que expresan una misma idea esencial, como los epítetos épicos: el que en buen ora nasció.
/Expresiones formulaicas: son fórmulas no expresadas en las mismas condiciones métricas.
/Motivos: partes de un tema frecuente repetidos: el correr de la sangre.
/Temas: lugares comunes: la descripción de una batalla.
/Fórmulas fáticas: oíd, viéredes,...
/Fórmulas exclamativas: Por ejemplo ¡Dios + que + adjetivo!
/Es una marca de oralidad, por lo que de mnemotécnico supone la parataxis y las esticomitia, o ausencia de encabalgamiento.
/Binomios inclusivos: por ejemplo hombres e mugieres por todo el mundo.

            Por lo demás presenta versos anisosilábicos, de rima asonante, y con -e paragógica. Están  divididos en hemistiquios predominantemente de entre seis y ocho sílabas, por eso podemos encontrar algunas rimas internas entre hemistiquios. Las tiradas, o laisses, puede unirse mediante versos de encadenamiento, que inician una tirada con el mismo verso que acabó la anterior.

            Por lo demás encontramos ciertos rasgos de estilo: paralelismos, lítotes, anáforas, enumeraciones y una movilidad interna marcada por la alternancia de verbos sin lógica gramatical. La épica tiene un predominio del estilo elevado basado en la Rota Virgilii de un anónimo carolingio y que sigue nuestro poema:


Tipo
Obra de Virgilio
Estilo
Pastor
Bucólicas
Humilde
Agricultor
Geórgicas
Medio
Noble
Eneida
Elevado

18 de abril de 2013

ORACIONES SUBORDINADAS ADVERBIALES







REVISAD Y ESTUDIAR EL ESQUEMA DE LAS ORACIONES SUBORDINADAS ADVERBIALES (PROPIAS E IMPROPIAS).

OS ADJUNTO UNA DIRECCIÓN WEB CON EL ESQUEMA COMPLETO:

http://www.materialesdelengua.org/LENGUA/sintaxis/adverbiales/adverbiales.pdf

10 de abril de 2013

PIRÁMIDES HUMANAS

Observad como estos alumnos/as han elaborado una coreografía con pirámides humanas, ACROSPORT.

5 de abril de 2013

TIRO CON ARCO 2

Con este tutorial podréis observar las partes del arco y como se realiza su montaje.

TIRO CON ARCO

Este vídeo os ayudará a familiarizaros con este deporte, que también forma parte de los Juegos Moriscos de Aben Humeya.

5 de marzo de 2013

Juegos Moriscos de Aben Humeya

El 1569, el Rey de los Moriscos Aben Humeya, convocó una serie de competiciones deportivas con claras similitudes con los juegos Olímpicos de la Grecia clásica. Para más información: JJMM 

También en la Web oficial

 

13 de febrero de 2013

DÍA DE ANDALUCÍA

Como celebración del Día de Andalucía vamos a aprender a bailar "sevillanas". Aquí tenéis un vídeo demostrativo.

APUNTES BÁSICOS DE BALONMANO

Estos son los apuntes imprescindibles sobre el reglamento de balonmano, para 3º de ESO. De ellos saldrá el examen de la semana que viene. Para descargar el archivo pincha aquí