22 de febrero de 2016

Antonio Machado


Antonio Machado, uno de los más grandes poetas en lengua castellana, muere tal día como hoy.
La guerra civil española le obligó a exiliarse camino a Francia, desolado por aquellos infames días de niebla, fallece al poco de llegar a Colliure, lejos de su tierra, cerca de su gente, al lado de su poesía.




Caminante no hay camino, se hace camino al andar. 


 Nuestro pequeño homenaje a tu figura, maestro Machado, porque "hoy es siempre todavía".



RETRATO
Mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla,
y un huerto claro donde madura el limonero;
mi juventud, veinte años en tierras de Castilla;
mi historia, algunos casos que recordar no quiero.
Ni un seductor Mañara, ni un Bradomín he sido
—ya conocéis mi torpe aliño indumentario—,
más recibí la flecha que me asignó Cupido,
y amé cuanto ellas puedan tener de hospitalario.
Hay en mis venas gotas de sangre jacobina,
pero mi verso brota de manantial sereno;
y, más que un hombre al uso que sabe su doctrina,
soy, en el buen sentido de la palabra, bueno.
Adoro la hermosura, y en la moderna estética
corté las viejas rosas del huerto de Ronsard;
mas no amo los afeites de la actual cosmética,
ni soy un ave de esas del nuevo gay-trinar.
Desdeño las romanzas de los tenores huecos
y el coro de los grillos que cantan a la luna.
A distinguir me paro las voces de los ecos,
y escucho solamente, entre las voces, una.
¿Soy clásico o romántico? No sé. Dejar quisiera
mi verso, como deja el capitán su espada:
famosa por la mano viril que la blandiera,
no por el docto oficio del forjador preciada.
Converso con el hombre que siempre va conmigo
—quien habla solo espera hablar a Dios un día—;
mi soliloquio es plática con ese buen amigo
que me enseñó el secreto de la filantropía.
Y al cabo, nada os debo; debéisme cuanto he escrito.
A mi trabajo acudo, con mi dinero pago
el traje que me cubre y la mansión que habito,
el pan que me alimenta y el lecho en donde yago.
Y cuando llegue el día del último vïaje,
y esté al partir la nave que nunca ha de tornar,
me encontraréis a bordo ligero de equipaje,
casi desnudo, como los hijos de la mar.


 




20 de febrero de 2016

World Press Photo 2016: Esperanza en una nueva vida



Con el nacimiento de la imprenta nació, dicen, la Edad de la Razón. 
Con la invención de la fotografía nació, dicen también, la Edad de...

Las imágenes siempre nos hacen evocar, recordar, pero también nos sumergen en el mundo de las suposiciones, pues nos hacen imaginar.

Movilizan sentidos y sentimientos, porque con ellas podemos mirar, escuchar, sentir frío, calor, o las gotas de la nieve o lluvia, sonreir o llorar, musitar o gritar, pasar página o meditar, callar o exclamar, bendecir o maldecir, sostener, abrazar, tristeza, dolor, gozo, dicha, odio, amor...

Ante ellas se nos presenta la rúbrica de la realidad, dejándonos la opción de entrar en ella, o de cobardemente huir, pura xenofobia, por miedo a lo desconocido.

La imagen que ilustra este post se titula Esperanza en una nueva vida, cuya autoría es del australiano Warren Richardson , que capturó el instante, pero no el motivo, en Röszke, en la frontera entre Hungría y Serbia.

Adulto, niño, manos, alambrada, niebla...

Aturden.
Impotencia. 
¿Habrá esperanza?
Obsérvala.
Quizás te susurre algo al oído.

7 de febrero de 2016

El cielo de febrero


Más información en: YA NO MIRAMOS AL CIELO

François Jacob, biólogo francés, decía ... 

"Los mitos y la ciencia cumplen una función similar: ambos ofrecen a los seres humanos una representación del mundo y de las fuerzas que se supone que lo gobiernan. Ambos fijan los límites de lo que se considera como posible". 
 
Cielos y mitos: Cástor y Póllux


1 de febrero de 2016