7 de febrero de 2015

7 de febrero de 1937, la huía de Málaga.

Manolo Garvayo
Se cumple hoy una de las mayores atrocidades ocurrida en la guerra civil española, la desbandá de Málaga hacia Almería.
Debemos recordarlo porque durante mucho tiempo esta auténtica masacre de la población fue silenciada, como si en el mapa del recuerdo ellas y ellos no hubieran existido, no hubieran padecido, como si fuera un mal sueño, pesadilla de ojos cerrados, de la que deseas salir porque no te queda aliento,  donde solo quieres olvidos sin penas.

Sin embargo es real, pesadilla de ojos abiertos, sangre, sudor y lágrimas, de unos ojos que miran con miedo hacia poniente.

Málaga oscurecida y en llamas.

Y que se abren a la esperanza de levante.

Almería días de Sol.

Esos mismos ojos que buscan la miel compañera,  niños perdidos, madres de tierno consuelo, padres  que te arremolinan el cabello, abuelos  que cuentan todas las historias, hermanos que miran tus palabras, amigos que saben escuchar hasta el último de los silencios,.



La realidad de aquellos días siempre resulta más terrible de lo que pudiéramos imaginar.



El 7 de febrero de 1937, más de cien mil personas huyeron de una Málaga a punto de ser tomada por los sublevados contra la II República. 

De ellos cinco mil, quizás más, no volverían a ver nunca más el fulgor que relucía en sus vidas.

En el horizonte, cielo y mar mortíferamente unidos contra ellos, el viento cargado de odio tomaba sus vidas; su miedo y desesperación sólo era acompañado por  las lágrimas de las olas en una carretera cubierta de dolor hacia un destino desconocido.



Recuerdo eterno, quizás no quepan más penas, pero nunca olvido.

Soledad de Málaga Emilio Prados

Ay dolor, dolor del viento,
dolor del cielo y el agua,
dolor de espigas tronchadas!
Soledad: ¿adónde llevas
la sombra de mis pisadas?

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